agosto 28, 2011

Fernando Gómez: gran actor venezolano

Posted on 12:18 p. m. by Forum Venezuela

 Guillermo Feo Calcaño /


Hemos podido escribir también: Decano de los actores venezolanos, porque Fernando se retiró de la escena hace apenas unos pocos meses. Ha dejado tras de sí un número de presentaciones teatrales no igualado por intérprete alguno de su generación, con un repertorio de títulos y autores que va desde La Malquerida, de J. Benavente y Fuenteovejuna de Lope de Vega hasta Un hombre con barba y pumpá (Reverón.) o La versión Browning de Terence Rattigan, situando en el medio a El círculo de Tiza de Bertolt Brecht; Un enemigo del pueblo, de Henry Ibsen; Esperando al zurdo, de Clifford Odets; Un largo viaje en la noche de Eugene O’Neill; Otelo, de W. Shakespeare, y tantísimas otras piezas que no mencionamos porque restarían espacio a consideraciones complementarias sobre el mismo sujeto.
Grandes actores de todos los tiempos tuvieron que agudizar su inteligencia creadora y su innato poder de sugestión, para poder contrarrestar algún defecto de su naturaleza corporal. Otros más afortunados, junto a sus valores creativos gozaron de una presencia física singular y atractiva. Fernando Gómez fue uno de ellos. A lo visible de su personalidad varonil, se sumaba una voz hecha para las variadas exigencias circunstanciales  de la comedia, el drama o la tragedia.
Influenciado en las primeras de cambio por la formalidad –digámoslo así- de los primeros actores españoles que nos visitaron en el primer cuarto del siglo veinte, fue decantando su poder de observación, su técnica y conocimientos generales, hasta llegar a la altura conceptual interpretativa que lo llevaron a hurgar en la sicología y el carácter de un Eddie Carbone de Panorama desde el Puente, de Arthur Miller; del Dr. Stockmann, de Un enemigo del Pueblo, de Henry Ibsen; de  El moro de Venecia, de W. Shakespeare; el Willy Loman, de La muerte de un Viajante; el James Tyron de El largo viaje hacia la noche, de E. O’Neill; el Marqués de Sade, de Marat-Sade, de Peter Weiss (montaje cumbre del director Horacio Peterson, 1968.)

Y alcanzar más tarde las alturas interpretativas del Henry Drummond, de Heredarás el viento, de Jerome Lawrence y Robert E. Lee; y finalmente del Clarence Darrow, en El juicio del siglo.
Este cronista alcanzo a ver en Nueva York, en 1956, la primera de las dos últimas obras señaladas, con el inolvidable Paúl Muni en el rol del eminente jurista Clarence Darrow, (Henry Drummond en la ficción) en el histórico Juicio del “Mono, utilizado por los autores señalados como una especie de parábola frente al entonces Macartismo de la época en Estados Unidos. El tema es una controversia entre el fanatismo religioso y la realidad científica, para concluir con la defensa del derecho a disentir. Fernando Gómez tuvo la fortuna de enfrentar con reciedumbre y extraordinaria caracterización, la enorme exigencia interpretativa de la obra, que en Manhattan alcanzó 274 funciones en serie. Años antes había logrado lo mismo con su recio Comendador de Fuenteovejuna.
Pero ha sido en el Clarence Darrow de El Juicio del Siglo donde Fernando Gómez ha alcanzado el cenit de su larga carrera de sesenta y seis años sobre las tablas. Esto es una marca excepcional para cualquier actor en Venezuela y fuera de ella. El drama es una adaptación hecha por el propio Fernando Gómez de un texto, Compulsión, en el que se recrea un juicio en el Chicago de 1924 sobre dos estudiantes de familia millonaria que deciden asesinar a otro joven estudiante, sólo para “ver cómo se sentía el hecho de matar”. Clarence Darrow, un eminente abogado, resuelve defender a los muchachos y lograr salvarlos de la pena de muerte.

El texto de la defensa de Clarence Darrov es una pieza de elevado humanismo, envuelto en poética sociología y belleza dramática que alcanza su cometido final. Lo que hace Fernando Gómez en esta tremenda demanda actoral de dos horas de duración no tiene paralelo en la escena contemporánea de nuestro país. Tal vez ello encuentre sentido en estas palabras del propio actor: “En mi vida de actor, en mi vida de hombre, de ser humano, en mi vida como servidor público dedicado a la medicina, mi encuentro con Darrow ha sido fundamental…Con Darrow descubrí la función social del teatro como medio para despertar la conciencia del espectador.
Fernando Gómez ha presentado este monólogo de El Juicio del Siglo en 321 funciones a través de todo el país. Por ello y muchísimo más detenta el Premio Nacional de Teatro 1987.
Fuera de la escena, encontramos en Gómez a un caballero tímido, si no se halla entre familiares y amigos íntimos; un gran lector, amante de la música en casi todos sus géneros. Liberal en política, Almacenó en un tiempo cuadros de reconocidos pintores venezolanos. Un mundo de días atrás disfrutaba recitar en su inglés latinizado monólogos de Shakespeare, como aquel “O, what a rogue and peasant slave am I…”
Nació en La Guaira y fueron sus padres el doctor en medicina Rosendo Gómez Peraza y Presentación Castillo, actriz y primera tiple de una compañía infantil de comedias musicales. ¡Hijo de gato…!

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