febrero 13, 2012
Lorenzo González Izquierdo
Posted on 10:54 p. m. by Forum Venezuela
Guillermo Feo Calcaño /
“¿Qué sería de nosotros los poetas sin ustedes los poetas que nos interpretan o tratan de adivinar?” me dijo cierta vez entre trago y trago mi estimado amigo, el bardo venezolano José Ramón Heredia (1900-1987) del renombrado Grupo Viernes de entonces. Quería expresar el poeta trujillano una cosa muy sencilla: Que no puede haber belleza, cualquiera que ella sea, sin personas que la asimilaran o consumieran en su espíritu. Lorenzo González Izquierdo, además de gerente de una empresa comercial de la cinematografía, fue toda su vida un consumidor a tiempo completo de la belleza musical, en especial la circunscrita al género operístico. Podría decirse que casi a diario leía, comentaba y escuchaba óperas de todos los estilos, desde los Bell-cantistas (Donizetti, Bellini) (veristas comunes (Puccini, Mascagni, Massenet) hasta modernos de avanzada como Menotti, sin excluir a clásicos como Mozart, románticos sinfonistas como Wagner, Verdi único, Beethoven, y expresionistas como EL Alban Berg de “Lulú”.
Como todo operómano que se aprecie a sí mismo, la Voz humana constituyó su instrumento preferido. Las admiraba o conocía todas. Uno mencionaba, por ejemplo a Kozlovsky (1900-1993) y al punto sabía que se trataba del Caruso ruso a quien Stalin jamás permitió salir del territorio patrio. Últimamente conocía y se deleitaba con los mejores intérpretes japoneses de todas las tesituras. Y la colección de discos, casetes y DVD que llegó a acumular es tal vez de las más versátiles del país.
En su trabajo diario con la rutina comercial cinematográfica González Izquierdo tuvo la enorme satisfacción de ser Productor Ejecutivo -asistido por los especialistas venezolanos Luís Armando Roche y Orlando Rivas- de la primera película sobre Bolívar, rodada completamente en Venezuela en 1969 por una coproducción hispano-italiana: La Epopeya de Bolívar (simplemente “Bolívar” para Europa. El Director del film fue el reputado Alejandro Blasetti. Y el Libertador fue interpretado por el gran actor austríaco Maximilian Schell; Manuelita Sanz estuvo a cargo de la hermosa actriz italiana Rosanna Schaffino. Fue una superproducción en cinemascope y en colores, con un sorpresivo final moderno alusivo a la Libertad de los pueblos. El compositor venezolano Aldemaro Romero aportó un bellísimo tema musical a determinadas escenas del film.
Merece destacar aquí la personalidad artística de Maximilian Schell como actor- Hizo más de noventa y dos películas entre Estados Unidos y Europa. Ganó un merecido Oscar en Hollywood por su interpretación del abogado defensor en El Juicio de Núremberg, al lado del célebre Spencer Tracy como Juez del Tribunal Militar Internacional; y Marlene Dietrich como personaje secundario. Fue Schaell, además, escritor, director y productor; e interpretó Hamlet en alemán.
Pero fue la Ópera alrededor de la cual giró la vida emocional, artística, de Lorenzo González Izquierdo. La sentía como parte integral de su existencia. La sentía hondo dentro de sí. No pocas veces en nuestras “tenidas” sabatinas en su amable hogar, en esos instantes en que la música alcanza las alturas insondables de la más pura poesía, vi humedecerse sus ojos, como en un silencioso homenaje de respeto y admiración.
¡Se nos fue Lórenz, amigos! Así lo llamábamos: Lórenz. Cerró sus ojos y partió en un prudente silencio acorde con su carácter apacible. ¡Aquel hombracho, de pecho erguido, cabello ya blanco, porte de magnate empresarial y alma de niño grande, bueno y caballeroso!
El autor es colunista político y crítico de arte
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